Cómo hice “El Drama de la desencantada”

¿De dónde vino la idea?

“El drama de la desencantada” parte de un relato del escritor Gabriel García Márquez -también conocido como Gabo-. A finales de 2016, una llamada de mi amiga Marta Santiago Romero ofreciéndome realizar una exposición en el IES San Nicasio de Leganés, donde es Directora Cultural. Para mí era todo un honor poder tener la posibilidad de exponer algo mío, daba igual donde. Pensando y pensando llegué a la conclusión de que quería mezclar la literatura con la fotografía. Transformé el minicuento de Gabo en la triste historia de un personaje desdichado atrapado por la muerte en cada fotografía. Así nació “El Drama de la Desencantada”.

El drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.

Gabriel García Marquez

Construcción del “Drama de la Desencantada”

En todas las fotografías se juega con los reflejos, y algunas son solo eso, reflejos. Reflejos de la vida de una desdichada que vaga en busca de algo que la rescate del dolor. En la serie de fotografías quise jugar con el color, los reflejos y el maquillaje. Para esto último me ayudó un amigo mío, Nacho González. Mi idea era partir de un fondo brillante y un personaje apagado. A medida que avanzan las fotografías, el personaje se va a apagando. Su entorno se encuentra cada vez más saturado: el mundo sigue a su alrededor y ella lo abandona cada vez más.

Para la composición de los colores me basé en un esquema de “armonía en triada”.

Amarillo, violeta y rojo. En algunos casos azul (como es el caso de la fotografía final.

Elegí esos colores, sobre todo el rojo y el amarillo, porque quería que contrastaran con la vestimenta apagada del personaje.

La última fotografía los tonos son más azulados pero al fondo sigue habiendo colores vibrantes: rojo y amarillo que crean un perfecto contraste entre el personaje y el entorno.

En una de las fotografías también juego con el verde, adyacente del amarillo. Aunque son estos colores los que captan una mayor atención el contraste del reflejo en el espejo no pierde fuerza. Sobretodo gracias a la expresión de la modelo: Marta Santiago Romero.  A quien desde aquí, aunque ya lo sabe, le doy las gracias por su paciencia y su valentía al salir así maquillada por medio del centro de Madrid. Y a Nacho González por ser el artista que dio quitara vida al personaje.

Fotografías: El drama de la desencantada

Making Of Maquillaje

 

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